Cantando en las misas de su barrio en Lima. No había instrumento, no había escuela — había una voz y un espacio donde usarla. Desde ahí, todo lo que construyó fue con las manos.
A los 17 empezó a cantar en serio. A los 22 se fue a estudiar jazz a la Universidad de North Texas — ahí nació su relación con el saxofón. Ese camino la llevó a dirigir orquestas y coros en Lima y Madrid, entre ellas Jazz Jaus, una de las primeras orquestas de jazz juvenil de Lima. Años después descubrió su pasión por el saxofón del Valle del Mantaro, una tradición peruana que muy pocos conocen. Desde 2008, Susana Baca — tres Grammy Latinos, la voz definitoria de la música afroperuana — es su mentora.